lunes, 24 de agosto de 2009

Entrevista con Otoniel Guevara 005

Otoniel Guevara: “La mujer es una fuente inagotable de conocimientos, es decir, de belleza”
por Lya Ayala
GLF
Otoniel Guevara nació en La Libertad, El Salvador, en 1967. Estudió periodismo. Representante de la corriente de la literatura de guerra y posguerra en el país, donde el poeta Roque Dalton ejerció influencia definitiva. Guevara ha publicado Tanto, El Sudario del Fugitivo, Despiadada Ciudad, Cuaderno Deshojado, Lo que Ando y Canción Enferma.

Canción enferma
poesía de Otoniel Guevara
"Mi llanto fue fugaz:
solo duró una infancia"

Angola y el lente de Hugo Santamaría
por Hugo Santamaría
Fotógrafo salvadoreño

Ramón Ordaz y el mar de su sed
por André Cruchaga
Poeta y ensayista salvadoreño

Ramón Ordaz (El Tigre, Estado Anzoátegui, 1948). Poeta, narrador, ensayista y editor; recibió el Premio CONAC de Poesía Francisco Lazo Martí en 1991; el Primer Premio en la Bienal de Poesía Teófilo Tortolero, en 1996; y la mención Publicación en la IV Bienal Mariano Picón Salas con la obra El pícaro en la literatura Iberoamericana.

El aliento, cortometraje de Pablo Gallo
por Pablo Gallo
Dibujante español

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Feria Centroamericana del libro FILCEN
Miércoles 2 Sept. de 2009
5:15 a 6:15 p.m.
Conferencia sobre Claudia Lars
Expone: Josefina de Márquez
Organizador: Universidad Evangélica de El Salvador
Cultural
Sala David Escobar Galindo

Viernes 4 Sept. de 2009
9:00 a 10:30 a.m.
Conferencia: Poetas desaparecidos en la guerra de El Salvador
Expone: Mauricio Vallejo Márquez
0rganizador: Universidad Evangélica de El Salvador
Cultural
Sala David Escobar Galindo
Sábado 5 Sept. de 2009
11:00 a.m. a 12:00 m.
Lectura de Poesía TLUEES
Organizador: Grupo Literario Universidad Evangélica de El Salvador
Cultural
Sala David Escobar Galindo

Otoniel Guevara: “La mujer es una fuente inagotable de conocimientos, es decir, de belleza”

Por Lya Ayala
GLF

Otoniel Guevara nació en La Libertad, El Salvador, en 1967. Estudió periodismo. Representante de la corriente de la literatura de guerra y posguerra en el país, donde el poeta Roque Dalton ejerció influencia definitiva. Guevara ha publicado Tanto, El Sudario del Fugitivo, Despiadada Ciudad, Cuaderno Deshojado, Lo que Ando y Canción Enferma.
A pesar de las acechanzas del tiempo, un ambiente hostil y las precarias condiciones para publicar y desarrollarse como poeta, Otoniel ha sabido mirar las contradicciones con amabilidad. Viajero constante por el mundo, sin más pasaje que su poesía, es actualmente un referente obligado de la poesía salvadoreña.
Su último poemario Canción Enferma refleja una intensa mirada a su expresión poética profunda y reveladora.


¿Es tu último poemario Canción Enferma muestra de la madurez del poeta?
Por lo menos se acerca a la maduración del hombre, aunque estos términos son demasiado relativos como para andarse promulgando. La maduración del poeta nombrado Otoniel Guevara es algo por lo que, definitivamente, no se me debe preguntar a mí.


Cuéntanos sobre el contenido del poemario.
El libro está conformado por cuatro capítulos, para llamarlos de alguna manera. El primero se titula “Álbum” y es una historia de amor donde se cruza mi historia con la de la amante que nació años después de mí. La segunda parte se titula 47 historias de amor, que no son exactamente 47 pero sí son de amor; pero no solo el amor “romántico”, sino diversas expresiones de amor, por primera vez incluyo algunos poemas un tanto cínicos. La tercera parte se titula “Desacuerdos”, dedicada a tres rebeldes de nuestro tiempo: un pastor, una poeta y un burgués. En él hay textos muy críticos para nuestras cómodas posiciones ante el boom del crimen. Finalmente, la última sección es la que da titulo al libro “Canción enferma”. Estos poemas son muy dolorosos, bueno, casi todo el libro, pero en ellos hay heridas íntimas y nacionales mucho más profundas.
Algo muy importante son los poetas y personalidades reunidos virtualmente gracias a las citas y dedicatorias, me parece una comunidad de nombres necesarios para este momento de nuestra historia latinoamericana. Me gusta ese montón de gente en medio de mis palabras.




¿Se aleja o se acerca a los anteriores libros?
Es la continuación lógica de No apto para turistas y realmente marca un cambio de actitud, puesto que hay atisbos de humor, cinismo, visceralidad y simplismo que antes no eran muy frecuentes


Se encuentra fuerza y reflexión en los poemas de Canción Enferma ¿es un libro íntimo?
Sí, es absolutamente íntimo, lo que pasa es que a mí me gustaría exclamar con Claudia Lars “Cuando yo digo yo, digo todo conmigo”


Tu gran tema siempre ha sido el amor ¿qué es el amor para ti?
Entrega, conocimiento, y otra vez entrega. Es el verdadero origen de la belleza.


¿Es la mujer un motivo poético en tu poesía? ¿en ella encuentras la representación de la belleza o del objetivo poético?
La mujer es una fuente inagotable de conocimientos, es decir, de belleza. Pero hay otra fuente que me hace descubrir muchas cosas: la injusticia. El mundo, que es básicamente injusto, es un grito en cada piedra que me mueve a pactar con el universo el destape de esos pronunciamientos que suelen ser los poemas de este libro, por ejemplo.


Pero la mujer es un tema ligado a tu poesía por los cuatro costados. ¿También es una representación de la injusticia?
Por supuesto que una relación de pareja con una mujer tiene todo para ser injusta, lo que sucede es que uno debe aprender a disfrutar de esos momentos de esplendor que te da este tipo de relaciones, y luego lamentarte por haberlas perdido escribiendo poemas de amor, que realmente son de nostalgia.
Sí, siempre hay mujeres en mis escritos, pero es porque son inevitables, además yo sigo el consejo de Italo cuando dice que no hay que huir ni de la mujer ni de la poesía, difíciles pero reconfortantes.


Te consideras un escritor que habla de política en su poesía.
No, nunca me he considerado un escritor, yo soy poeta, y no hablo de política en mis escritos, sino que los lectores pueden sentir una identificación civil con lo que digo, que lo digo porque lo vivo como ciudadano desde mi presencia en los problemas sociales, económicos e históricos del país, y precisamente mi manera de enfocarlos es lo más antipolítico que pueda, pues es en el combate a esa mala manera de hacer política que existen muchos de estos textos.


Tuviste la oportunidad de ser parte de la guerra civil salvadoreña, ¿por qué decides participar?
Por vergüenza. Porque tomo conciencia del país horrendo, injusto, criminal en el que vivía y no soporte la indignación y la rabia. Y corría la suerte de que la impotencia no era moneda de curso en esos días, busqué la manera de integrarme a los disconformes que hasta un ejército armado tenían, y ahí me ves, fusil en ristre, buscando con la lamparita de Diógenes no un hombre, sino una tierra fértil donde se pudiera ser hombre.


¿Qué hace, entonces, un poeta en la guerra?
Horrorizarse. Y, lamentablemente, humanizarse de la forma más macabra que se conoce. Gracias a mi participación directa y profunda en la guerra puedo decir con propiedad que ese no es el camino. Soy pacifista, como muchos, gracias a la guerra. Lo peor que le puede pasar a un poeta en la guerra es no poder salir de ella.


La muerte también es un tema recurrente en tu poesía ¿es de alguna manera la evocación de muerte que observaste en la guerra?
No solo en la guerra, porque la muerte es fin irremediable de algo, de alguien. Con la muerte mueren los cuerpos, lo transitorio que hay en nosotros. Y la muerte se ha ensañado con nuestro pueblo en el último siglo. Asistimos a la muerte de nuestra identidad, de nuestra idiosincrasia, de nuestra naturaleza humana. Esas degradaciones se observan a diario en todas partes, y eso afecta. El sistema neoliberal bancario nos hundió en la miseria del espíritu, corrompió nuestros hábitos más nobles y monetizó nuestra cotidianidad. Al rescate de esa esencia humana es que trato de unirme desde mi palabra.


¿Crees en Dios?
Claro, solo que de manera clandestina, para evitar el cobro de diezmos. Sin Dios no existiría la poesía, que es el aliento de Dios, su primer violín.


A qué crees que se debe la vigencia de tu poesía.
A que gente sensible como vos me haga, por ejemplo esta pregunta, porque de algún lado sacás que mi poesía es vigente. ¿Vos por qué crees que sea vigente?

Será porque la poesía verdadera siempre es actual.

Consideras que tu poesía atrae a la gente por eso, porque tiene la esencia de quien la escribe no falsea la verdad poética.
No me parece ocioso tocar este tema. La poesía es verdad absoluta, porque está hecha de la verdad personal del poeta, que es su descubrimiento íntimo, que es su hallazgo profundo, su lucidez particular. La poesía debe estar alimentada por esta característica. Entonces cuando vos hablás de “falsear” la verdad poética, te referís justamente a que eso no será nunca poesía, y el buen lector de poesía lo sabrá de inmediato. El poema se construye con el lenguaje y la vida, el poeta moldea el lenguaje de tal forma de hacerse de un estilo y le suma su visión particular del mundo, que debe ser honesta, brutalmente honesta de preferencia. Cuando un poeta no tiene nada que decir, por muy excelso que sea su estilo, el mundo sabrá agradecer su silencio.


Eres considerado el referente de la poesía joven salvadoreña a pesar que aparecen otros escritores.
Es que tengo muchos amigos por todas partes. Por ejemplo, Claudia Hernández, a quien yo considero desde hace muchos años como una de las más altas escritoras latinoamericanas contemporáneas, siempre anda evadiendo la exposición a todo tipo de publicidad y es una persona de muy pocos amigos, lo cual suena mal pero no es así.
Es el caso de Lya Ayala, fina poeta que hace su obra a la sombra y no tiene ni un libro publicado. O por ejemplo David Morales, quien es más conocido como defensor de los derechos humanos, cuando es un poeta realmente golpeador. Y quien sabe cuántos más.


¿Se debe a que estas a la vista, en un escaparate? Sin embargo, tu poesía trata dos grandes temas: el amor y el desamor, y estos temas le atraen al lector. Crees que esto es una posibilidad de por qué tu poesía gusta tanto o quizá sea el lenguaje, el estilo, la intensidad de la voz poética, el ritmo... o todo ello junto.
No, creo que los temas son importantes, pero también el enfoque de los mismos, y en esto creo que reside un hallazgo. Cuando yo hablo de amor no vas a encontrar los enfoques más trillados, mas bien hablo del amor como un laboratorio donde podemos efectuar múltiples experimentos de relacionarnos. Lo mismo con el desamor, trato de que no sea un lamento, sino una ocasión para amar más la vida y sus sorpresas. Y lo más importante es que lo realizo con un lenguaje accesible, con un ritmo popular y cierta música atractiva.


Actualmente eres coordinador del único Suplemento Cultural del país ¿cómo es esa labor?
Apasionante. Todo el trabajo que cuesta hacer cada número, el sacrifico que se hace para producirlo, no es relevante respecto a la alegría de tener esta ventana abierta para la creación y la opinión de nuestros creadores. Está claro que el aporte del 3000 ya se puede ver pobre respecto a la masa de movimiento artístico y cultural que se mueve en El Salvador, pero es lo único que hay por hoy, y habrá que potenciarlo y apostarle más.


Qué piensas debe el Estado, las empresas periodísticas u otros grupos apostarle más, porque parece de cuento que no existan revistas o suplementos culturales en el país. ¿Cómo ves el panorama?
Respecto al Estado, levemente esperanzador. Creo que ellos van a escuchar a quienes lleguen con propuestas concretas, propuestas editoriales; revistas, suplementos, periódicos culturales, programas radiales, etc. Respecto a la empresa privada no hay que esperar nada, lo que hay que hacer es crear nuestras propias empresas que no nos priven de la alegría de expandir el arte por todo el territorio nacional.


Te dedicas por entero a la poesía y las actividades culturales, viajas, coordinas un suplemento y un encuentro internacional de poetas, promocionas tus libros ¿eres disciplinado?
Era. Ahora ya me siento un poco cansado, sin embargo lucho por hacer bien cada una de las cosas que emprendo, y quisiera que los jóvenes sepan que no me gusta ser egoísta y que pueden sumarse a todos los espacios en donde me muevo. Ahora también llevaré un programa cultural en la Radio El Salvador, 96.9 FM, todos los jueves de 8 de la noche en adelante. Se llama “Semáforo en azul”


Cuál es el poeta que más te ha influenciado y cuál es el libro que siempre llevas contigo.
Roque Dalton. Libros llevo muchos siempre, de todo tipo. Narrativa para leer en el bus, poesía para leer en las colas, ensayos para leer en el baño, más poesía para leer a los amigos, novelas que no voy a leer para sentir que no estoy solo, sin libros.


Consideras que has logrado tus metas.
Empiezo a proponerme metas. No las tengo definidas todavía, mis intereses culturales no conocen límites. Eso me altera siempre mis planes inmediatos. Mi meta final es morir en paz, con todas mis metas pendientes para la próxima.


Sería complicado volver a otro Otoniel Guevara en una nueva vida. Su poesía es única, ¿no?
Es lo que busco siempre, ser único, que significa ser yo. Porque Otonieles Guevaras hay varios en el mundo, incluyendo un famoso criminal sudamericano. Yo quiero ser el dueño auténtico del crimen de ser yo mismo. Y en la medida que lo sea, mi poesía será también particular.


Recomienda cinco libros para que lean los jóvenes.
Los miserables, de Víctor Hugo
Luz Negra, de Álvaro Menen Desleal
Pedro Páramo, de Juan Rulfo
Cuentos de Cipotes, de Salarrué
Los cuentos completos de Oscar Wilde

Además, pondría a un ladito:
La poesía completa de César Vallejo
La poesía completa de Roque Dalton
La obra completa de José Martí
Los escritos de Michael Ende.

Canción enferma

poesía de Otoniel Guevara


Crónicas de la ausencia

Mi llanto fue fugaz:
solo duró una infancia

Mientras vos acudías al mundo
en el nervioso fulgor de una mirada
yo declaraba mi soledad entre las piedras
donde la Abuela tendía al sol las ropas inventadas por sus manos

Mientras vos te mecías
en el tibio hospital de una palabra
yo hurgaba besos en medio de las plantas

Yo aún no conocía las púas venenosas del naufragio

Pero tuvo que suceder
y mis lágrimas brotaron del ojo de mi perro
mis lágrimas regaron impetuosos cañales
mis lágrimas decidían ser mi sombra…

Mi llanto es una ropa que no uso

(Tu amor el aire
que en mi pecho faltaba)



Página imborrable

Tu cuerpo es una página
solamente una página
pero mis dedos te rozan
y el aire se estremece

De esa manera se me hacen las palabras

Pero no las escribo
no las digo
solamente las oigo en mi mirada

Yo no sabré jamás qué es un poema

Tal vez indague los secretos de un ángel
o la razón de la insistencia del invierno
quizás descubra a qué huele el olvido
o de cuántos violines se compone la muerte

Pero el poema es algo impenetrable

Yo suelo agonizar después de cada beso
soy un barco que se hunde en sí mismo
nadie me ocupa para cubrirse de los aguaceros

Voy por el mundo con unos pocos versos
y una radiante página:
Tu cuerpo




Jardín erótico

Observo con dulzura a las anonas
y ellas se rajan
profundamente rosadas

Me conmueve esa manera
de malinterpretar una mirada

Para las muchachas de mi país,
Que saben ser tan especiales



Infiela

Me di cuanta que era la mujer de mi amigo
demasiado tarde

Hacía el amor con terror al embarazo
es decir con terror
es decir

Supe que no amaba a mi amigo
cuando me comentó que el nunca hizo esas cosas
entre otras cosas

Me colocó es una disyuntiva muy difícil
así que opté por olvidarme de ambos
y no asistir a ese aburrido casamiento


Modernidad

No está de moda hacer poemas de amor
ni cantar canciones de amor

El amor no está de moda

Hacer el amor
incluso
ha pasado de moda

El amor no es una moda
ni siquiera un modo

Ser nada está de moda

La muerte está de moda

El miedo
la guerra
el dolor

La modas pasan

El amor es el aire



Proyecto de renuncia

Como ya no pretendo enamorarme
mas que de las palabras de mi boca
me olvido para siempre de miradas felinas
de cinturas perfectas
y de enigmas

Voy a escribir del cielo y de los ángeles
de la crueldad del mar
y del olvido

Voy a sentarme a ver como atropellan
los buses al silencio y a los niños
y luego escribiré
y por ello no ganaré ni una caricia

Mas bien es muy posible que una tarde
un par de enamorados me declaren cretino


Patio barroco

En el patio de la casa
Los escuálidos reptiles se alimentan de sol

Ciertos pájaros diminutos espolvorean sus plumas
en la arenilla intacta

Tengo que ir a San Salvador
pero no tengo dinero para los pasajes

Mejor regreso al patio
a tomar un poco de sombra
y a cantar sin ton ni son


Veteranos

Ellos regresan de la guerra
el largo y tortuoso camino
pero
¿es cierto que regresan?

En sus rostros ya no existen banderas

La muerte les ha vaciado los ojos
la muerte les royó el corazón
la muerte les ciñó su más horripilante canción de cuna

Ellos regresan
condecorados por la muerte

Ya son la muerte

Para Jorge Renderos,
que salió de la guerra condecorado por la Vida.



Tener fe

Nunca he rezado,
preferí siempre precipitar mi mazo contra el mundo.

No he comulgado,
mi Paz deviene de otra masa violenta.

Jamás me he confesado,
mis poemas no ostentan ese nombre.

Soy un hombre sencillo
que, con un poco de ternura, cree en Dios.

Porque Dios existe.

Claro que sí.

Mi existencia es la prueba irrefutable.

Para Crosby Lemus, más allá de la fe.



Selección: Lya Ayala

Más material de Otoniel Guevara en:
http://www.artepoetica.net/Otoniel_Guevara.html

Angola y el lente de Hugo Santamaría

Hugo Santamaría
Fotógrafo salvadoreño




Colaboración exclusiva para GLF.

Ramón Ordaz y el mar de su sed

"En la proa cortamos el gran muro del aire
Silenciosos estamos pensando en el país
Donde el amor quedó temblando en su primera soledad".

Roque Dalton

por André Cruchaga
Poeta y ensayista salvadoreño

Ramón Ordaz (El Tigre, Estado Anzoátegui, 1948). Poeta, narrador, ensayista y editor; recibió el Premio CONAC de Poesía Francisco Lazo Martí en 1991; el Primer Premio en la Bienal de Poesía Teófilo Tortolero, en 1996; y la mención Publicación en la IV Bienal Mariano Picón Salas con la obra El pícaro en la literatura Iberoamericana. Entre sus obras destacan, en narrativa, En los Jardines de Colón (199); en poesía, Kuma (1977), Profanaciones (2002); Albacea (2003) y El mar es nuestra sed (2007). Editor de la revista Latinoamérica de Poesía PODA.

En ensayo el poeta Ramón Ordaz ha sabido aquilatar el cauce de sus inquietudes teóricas y plantearse una serie de supuestos en torno a la literatura Hispanoamérica. Diría que es fiel seguidor de dos grandes maestros del ensayo latinoamericano: Mariano Picón Salas [1] y Arturo Uslar Pietri[2]. Desde luego no todo poeta es ensayista, pero en el caso de Ordaz se le da muy bien. Testimonio de ello es: El pícaro en la literatura iberoamerica, [3]. Ramón Ordaz ha tenido que rastrear en su trayecto ciertos elementos vitales para su estudio en El Guzmán de Alfareche, La vida de Lazarillo de Tormes, La América Ladina de Germán Arciniegas, la picaresca como única posibilidad de literaria de Catherine Beroud, entre tantas otras fuentes y referencias.

En la poesía sabe con absoluta maestría y don de la palabra, navegar por todos los vericuetos del alfabeto. Poeta del Caribe, poeta del mar, poeta de barcos y gaviotas, Ramón construye así su poética. Tiritan las alas de sal y las vocales de las espuma en cada verso suyo. Poeta cuya voz ancla “con insignia marinera en los vientos del mar”, como lo dijera ya Rafael Alberti [4].

En el Mar es nuestra sed, [5] reinventando aquellos versos de Octavio Paz: “La sed del mar es una sed sin fin:/ se muere y nunca acaba de morir”. Ramón lo revive entre los intrincados laberintos de la espuma, allá en su Isla Margarita. Pero el mar está ahí entre relojes, sueño y nocturnos naufragios. Está en los teclados del viento, en los cascos del viento. Y se oye su invertida quietud y se ve en el espejo roto de las aguas en su vaivén de atalaya. Cada poema del libro ha sido ilustrado por un niño cuya pasión —como nos lo hace saber el poeta Ramón Ordaz— son los barcos. Nació en el año 2000 y pertenece al Taller de pintura Fundación Jueves 5 de Cumaná. Ambos se nutren de los surtidores del mar y no los ahoga el álbum de los tumbos ni el sol verde que hunde sus huellas en el trópico.

“Hay un viento velero entre tantos veleros”, sentencia el poeta. Y agrega: “Oleaje puerto adentro porque ha llegado un barco,/ una corbeta,/ fragua de intrépidos viajeros/ con muchos instrumentos para acortar distancias,/ tomarle al temblador el pulso en electrones;/ buscar en lo recóndito del hábitat salvaje/ los viejos palimpsestos de la tabla del Cosmos.” [6] El mar es otro universo, cosmovisión plena del poeta, vigilia memorable y feliz. Aquí se bañan las luciérnagas mecidas por las aguas. Hacia la superficie la arena ciega, la jarcia de la espuma moviendo los pies que viajan sobre ella. Así, el poeta toca el espejismo de las playas, mientras la memoria elabora sus propios manuales.

A menudo se discute acerca de la realidad del poema. Extrínsecas o intrínsecas, la materia del poeta son realidades. ¿Acaso, la interioridad del ser humano, deja de ser realidad? Mucho exteriorismo le hizo mal a la poesía y la convirtió en proclamas y panfletos. “La poesía también tiene la obligación cívica de ocuparse de los otros” y es cierto, pero sin socavar la individualidad del poeta, sin que deje de ser él en su dimensión humana (emociones y sentimientos personales). “Siguen por ahí los poemas plagados de corazones, angustias y vidas que se marchitan si no llena los besos. —acota un amigo poeta— Eso está bien para el consumo interno de los amantes. Pero quién va escribir el poema del mutilado de guerra que maldice haber dado un paso en falso en la primera línea de combate?” Un problema serio en la creación poética ha sido éste: querer y pretender que así como yo escribo (en forma y contenido), lo hagan los demás. Se nos olvida, ciertamente que el arte tiene la bondad de la libertad y, también, depende de cómo percibo como individuo y creador esas realidad del entorno. A esto se adiciona otra situación: la ética. Nadie puede escribir acerca de algo que no ha vivido. El arte en cualesquiera de sus manifestaciones es un acto de creación íntima. De lo contrario se pervierte. Indistintamente de los postulados teóricos, —expresan Margarita Smerdou y Milagros Arizmendi—el poeta medita, honda, minuciosamente, para construir en definitiva su poética en consonancia con su inquietud creativa y a la vez como un vehículo de comunicación con los demás seres humanos. Palpitación emotiva, lenguaje, memoria [acción evocadora], “solidaridad con la vida, y aceptación de la realidad: triste o dramática,” hacen posible el poema. Pero también sobre el talante humano se cierne la angustia, la soledad como coordenadas de una humanidad global. Angustia y soledad también constituyen materia para la poesía.

“El poeta —me reitera—juega un papel demoledor y el texto está ahí, flota en las miserias y magnificencias que nos rodean.” Esto es cierto, en tanto la intensidad lírica sea capaz de traducir esa realidad y darle movilidad para sensibilizar y generar conciencias críticas. El resto ya es conjugación y elaboración humana, en las que el poeta no entra, pues no está en capacidad de decidir por los demás.

Pero el mar no sólo es esa inmensa fantasía. Cada vez se va convirtiendo en un museo. De ahí que el poeta pregunte: “¿Quién nos rompió el hechizo;/ la ermita de tantas romerías? […] Entre polvo y crepúsculo/ materia del olvido vamos. […] Ciudad, museo del mar./ Ahora espuma y salitre;/ ahora perdidos huesos del arte,/ ahora entre muertos folios/ y fósiles miradas,/ su litoral […] ¿Quién nos rompió el hechizo;/ el ánfora donde bebimos su pasado? […] Museo, museo del mar,/ espectros y sombras,/ gravas sin gravidez,/ casi planeta a la deriva este canto rodado”…[7] El poeta es consciente de todo este descalabro que vivimos, de esta depredación marina y submarina. Cada vez la vida nos va anegando de fantasmas, la marea que sube intimidante llevándose consigo los platos, el agua transformada en polvo, o el polvo convertido en torrenciales ventanas sin compuertas.

El mar es nuestra sed, es un texto lúdico. Se juega dentro de su atmósfera. La luz de los relámpagos asalta, el viento salino. Y como es un mar rodeando la isla, desde ese pedazo de tierra adentro, el poeta es capaz de abrir la ventana, la suya para volver a la infancia. Desde luego, por esa ventana se pueden observar los “sentidos y contrasentidos de la vida”. También la memoria de los muertos que quieren regresar,/ delineando la luz en las colinas”… el poeta nos llega así, por los diversos parajes del mar. Y escribe como el mar lo hace “todos los días”/ instante tras instante,/sólo que el mar borra su mensaje.”

En cada poema y verso el poeta Ramón Ordaz es preciso en lo que desea transmitirnos. Preciso también en su lenguaje. No es poeta de desperdicios verbales, ni oscurecidas imágenes. Su poesía deviene de los sueños, del escombro, de la vida, es un ave sobre los barcos, vigilante del fuego de las olas. En “Mareas” [8], trata de dar fe del mar que ahogamos y del que nos ahoga: “I. A ciegas/ sobre este mar andamos,/ navegamos sus lápices, corregimos sus tintas,/ sus insaciables pulpos, trajeados calamares/ que quieren escribir sobre la luz del mundo. […] A ciegas/ porque ciegos entramos a la vida,/ ciegos llegamos a la muerte”… Y concluye el poema: “Lo borrado está escrito en otros horizontes”. Está aquí, el mar-metáfora, como elemento abarcador de una sociedad. El mar-gula, el gusto por el poder entre los vahos del zarpazo. Por fortuna el poeta sale ileso de este periplo. Su denuncia es sutil, porque eso que él nombra se nos da a menudo disfrazado. Algunos seres viven en un mundo subterráneo y ofrecen desde ahí, encendidos trenes de fantasía.

Pero luego retorna el concepto de la infinitud y la contemplación. Lo ha visto tantas veces y es la primera vez. Y, para introducirlo se vale de un epígrafe de Pierre Reverdy: “Y resbalan los barcos/ desgarrando el mar con su fuego encendido.” “Todo el mar es lejanía./ Todo el mar galopa distancias invisibles./ Las aves no son aves, son almas del paisaje./ Un ancla tiene el peso de una resurrección./ Un barco va en la tinta que derrama/ la mirada de un niño./ Todo en el mar se borra/ mientras la luz se quiebra entre las aguas./ Fuga de sombras/ llenan el mar que no podemos alcanzar”[9] Mientras esto pasa, el poeta sigue vigilante. Adivina, elucubra, infiere sobre todas las peripecias que ese colosal cuerpo hace junto a la tierra y que es parte de nuestro universo. Aparte de la vida que ya tiene, Ramón Ordaz le ha dado otra: la del poeta, la palabra, el alfabeto de la sangre, el trabajo profundo de los muelles, la mirada entre la bruma y la memoria. Y se une, así, a la gran estirpe de poetas que han hablado con el mar como Charles Baudelaire, Mario Benedetti, Jorge Luis Borges, Thomas Stern Eliot, Nicolás Guillén, Fernando Pessoa, Dylan Thomas, Roque Dalton, David escobar Galindo, etc.

Concluyo este viaje por los estuarios de Ramón Ordaz, con un fragmento del libro: El mar de Rque Dalton [10] “Oh mar donde los desesperados pueden dormir/ arrullados por explosiones impasibles/ alfabeto del vértigo paisaje diluido que los muros embisten/ las gaviotas y la espuma de los peces son tu primavera/ tu furia es una pirámide verde/ una resurrección del fuego más agudo tu clima/ tu mejor huella sería un caracol/ caminando con pasos de niño al desierto.”



Ensayo publicado en la revista Barataria, 25.XII.2008
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[1] Mariano Picón-Salas (Mérida, 26 de enero de 1901 — Caracas, 1 de enero de 1965) fue un importante escritor venezolano. En su obra destacan los ensayos históricos, de crítica literaria y sobre la historia cultural de América Latina. Destacan: Viaje al amanecer y De la Conquista a la Independencia; tres siglos de historia cultural latinoamericana.
[2] Arturo uslar Pietri (16 de mayo de 1906, Caracas, Venezuela). Escritor de vasta obra. Cultivó la novela, el ensayo, lo libros de viajes, la poesía, el teatro y el cuento. Destacan Las Lanzas colorados y el Camino al dorado.
[3] Op cit. Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, Venezuela.
[4] Rafael Alberti en marinero en tierra, 1924.
[5] Ordaz Ramón y Daniel Ordaz. El mar es nuestra sed. Edición auspiciada por la Dirección de Cultura, Universidad de Oriente, Cumaná, Estado sucre, República Bolivariana de Venezuela.
[6] Cp cit, pág. 13.
[7] Poema: Museo del mar, pág.17
[8] Poema, Mareas, pág.23
[9] Poema, Pintando el mar, pág.35
[10] Dalton, Roque. No Pronuncies mi nombre, Poesía Completa I, El Salvador, 2005.

El aliento, cortometraje de Pablo Gallo

Pablo Gallo
Dibujante español

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sábado, 15 de agosto de 2009