miércoles, 13 de febrero de 2008
miércoles, 30 de enero de 2008
Sosiego

Por Otoniel Guevara
El Salvador
para Matilde Elena López,
como un asunto del corazón.
Hoy quisiera recuperar el tiempo perdido:
años, meses, años,
días y momentos.
De haber culminado con éxito mi fuga del hogar
cuando a los once me emboscaban hormonas y edenes
mi nombre no hubiera sido torpemente garabateado en las libretas obituales
de amargos policías sin cordón umbilical ni derecho al suicidio,
de pronto sabría conducir un automóvil con más ingrata maestría que al timón de la vida
y el sinuoso Beethoven hubiese perdido para siempre a un triste amante de sus sonatas
Si a los catorce no se me empotra en el cielo Amílcar cargado de poemas y canciones de protesta
me hubiera quedado sembrando huertos caseros en alguna selva innominada
me hubiese enamorado sin remedio de alguna campesina,
de su luz silenciosa,
de su lengua graciosa ,
de su miel licenciosa,
de su pelo fragante a cascada florida.
Me hubiese enriquecido con una porqueriza
y respondería ante el nombre de “Violeta Parra”
con bibliografía hortícola o algo semejante.
Yo era buen futbolista. Y hasta me persignaba
a cada pitazo inicial.
Mas la vida es redonda y nos aplasta
dondequiera que vamos, contra quienes estemos,
por la simple razón de ser entre la grama.
Con las muchachas nunca tuve suerte:
desde los diecisiete me envuelven con sus formas
y me hacen preguntarme cosas que nunca supe.
Con ellas lo mejor es el silencio:
silencio al acercarse, al envolverlas,
al amarlas con todos los sentidos.
Mucho silencio para no despertarlas
y más para salir
en puntillas de sus vidas.
Quise ser guerrillero y nunca maté a nadie.
Cada vez que disparé fui yo el único herido.
Soy veterano de una guerra en la que Dios estuvo preso.
Y donde Satanás fue muerto en la primera escaramuza.
El tiempo se acabó. Ya no pretendo
ser inmortal.
El cuerpo pesa
y las mochilas suelen descoserse:
por los agujeros se cuela la esperanza,
se van los libros que quisimos leer, las emociones
que torpemente dejamos al pie de los amates,
la piel de los tambores
que nunca se enredaron con mi piel,
la suavidad
del beso en que murió mi boca.
Tantas veces la muerte perdió al póquer conmigo
¿y cuál fue mi ganancia?: arrastrar mis pasos
sobre los cementerios, engordar con papeles de amor
un baúl extraviado, gritar bajo la lluvia los rencores
al Creador, quien solamente me contestó con truenos ilegibles,
con rayos insensible y con pájaros muertos.
Quise ser más que un hombre
y de escudo me dieron la palabra
y de enemigo todo lo pronunciable.
¡Basta de sustantivos y adjetivos!
Ya no quiero más verbos: ¡Quiero sangre!
¡Sangre en el colibrí, sangre en el río,
sangre verde en la montaña ruda,
sangre azul en el cielo grisoteado,
sangre de luz en la laguna-cloaca,
sangre de ángeles al borde de los niños,
sangre de rojo amor en el demonio,
sangre de inmensidad en los poemas,
sangre de Dios en el pecho del hombre!
Sangre
en el nombre,
sangre
en el hombre:
en el nombre del hombre: ¡quiero sangre!
Y en el nombre del tiempo ya perdido
que ya jamás vendrá
que ya es olvido
queda la bendición del hueco de una manos
que entibien este amor sobreviviente
que trae del poeta lo soñado,
del guerrero su herida siempreardiente,
del sacerdote su consuelo infinito,
del delincuente
su palabrota franca
y del ebrio bufón la sabia ciencia
de protestar por todo con la risa.
De todos modos
la vida
siempre empieza.
martes, 29 de enero de 2008
Juegos Florales de El salvador
Santa Ana
Nacional/Poesía y CuentoPremio único, 8 salarios mínimos por géneroCierre 7 de mayo de 2008/ Premiación 11 de julio de 082447-0084
San Salvador
Nacional/ Novela cortaPremio único, 8 salarios mínimosCierre2 de junio de 2008/ Premiación 1 de agosto de 082221-2016
Cojutepeque
Nacional/PoesíaPremio único, 8 salarios mínimosCierre 27 de agosto de 2008/ Premiación 10 de nov. de 082372-1508
San Miguel
Nacional/ TeatroPremio único, 8 salarios mínimos12 09 2008/17 09 20082660-2968San VicenteNacional/ PoesíaPremio único, 8 salarios mínimos10 10 2008/ 12 12 20082393-1179
Santa Tecla
Nacional/ Dramaturgia InfantilPremio único, 8 salarios mínimos13 10 2008/ 15 12 20082228-9506ZacatecolucaNacional/ Cuento y Novela CortaPremio único, 8 salarios mínimos por género15 10 2008/ 18 12 20082334-0535Mayor Información: 2221-4424 y 2221-4364
Nacional/Poesía y CuentoPremio único, 8 salarios mínimos por géneroCierre 7 de mayo de 2008/ Premiación 11 de julio de 082447-0084
San Salvador
Nacional/ Novela cortaPremio único, 8 salarios mínimosCierre2 de junio de 2008/ Premiación 1 de agosto de 082221-2016
Cojutepeque
Nacional/PoesíaPremio único, 8 salarios mínimosCierre 27 de agosto de 2008/ Premiación 10 de nov. de 082372-1508
San Miguel
Nacional/ TeatroPremio único, 8 salarios mínimos12 09 2008/17 09 20082660-2968San VicenteNacional/ PoesíaPremio único, 8 salarios mínimos10 10 2008/ 12 12 20082393-1179
Santa Tecla
Nacional/ Dramaturgia InfantilPremio único, 8 salarios mínimos13 10 2008/ 15 12 20082228-9506ZacatecolucaNacional/ Cuento y Novela CortaPremio único, 8 salarios mínimos por género15 10 2008/ 18 12 20082334-0535Mayor Información: 2221-4424 y 2221-4364
viernes, 25 de enero de 2008
El ensueño de la esposa
Por Shalomon Ben David
Israel
Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma;
Lo busqué, y no lo hallé.
Y dije: me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad;
Por las calles y por las plazas
buscaré al que ama mi alma;
lo busqué y no lo hallé.
Me hallaron los guardas, que rondan la ciudad,
y les dije: ¿Habeís visto al que ama mi alma?
Apenas hube pasado de ellos un poco,
halle al que ama mi alma;
lo así, y no lo dejé,
hasta que lo metí en casa de mi madre,
y en la cámara de la que me dio a luz.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,
por los corzos y por las ciervas del campo
que no desperteís ni hagaís velar al amor,
hasta que quiera.
Israel
Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma;
Lo busqué, y no lo hallé.
Y dije: me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad;
Por las calles y por las plazas
buscaré al que ama mi alma;
lo busqué y no lo hallé.
Me hallaron los guardas, que rondan la ciudad,
y les dije: ¿Habeís visto al que ama mi alma?
Apenas hube pasado de ellos un poco,
halle al que ama mi alma;
lo así, y no lo dejé,
hasta que lo metí en casa de mi madre,
y en la cámara de la que me dio a luz.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,
por los corzos y por las ciervas del campo
que no desperteís ni hagaís velar al amor,
hasta que quiera.
COTIDIANA HERMOSURA
Por Jorge Galán
El Salvador
Mi abuela discute sobre los pollos frescos:
su voz es de cenizas empapadas de lluvia.
Mientras habla o nos grita la rodean sus muertos.
No pronuncia manzanas sino nísperos rojos
donde descansa el sol.
Ella protesta por el viento que le besa el cabello
hasta volverle brisa el corazón.
Se sienta por las noches frente a la luna, entonces
la observa hasta volverla más inmensa y más clara.
En todas las esquinas hay pianos que la buscan
con una melodía de violetas extrañas.
Tiene la piel hermosa de un valle asesinado
pro trigales y brumas al final de la tarde.
Octubre adolescente le recuerda lo amado.
Cuando joven fue bella como una luz carnosa.
Delicada de líneas, era un mar en verano.
Al borde de sus labios morían mariposas.
Tenía un cuerpo firme como un mármol asido
a un instante de labios saturados de asombro.
Cuando quiso ser frío se convirtió en esposa.
La viudez la hizo breve como una melodía
que de tan exquisita, se acaba de inmediato.
Cuando sueña otros días más grandes y felices
unos labios de hombre le crecen en los labios.
Hoy discute de pollos y rpotesta del viento
y tiene la voz frágil de ceniza empapada.
Siempre, mientras nos grita, la rodean sus muertos
por eso siente un peso de besos en la espalda.
Nosotros la escuchamos con una gracia extrema
como quien oye ocasos y entiende
madrugadas.
(Tomado del poemario La habitación)
El Salvador
Mi abuela discute sobre los pollos frescos:
su voz es de cenizas empapadas de lluvia.
Mientras habla o nos grita la rodean sus muertos.
No pronuncia manzanas sino nísperos rojos
donde descansa el sol.
Ella protesta por el viento que le besa el cabello
hasta volverle brisa el corazón.
Se sienta por las noches frente a la luna, entonces
la observa hasta volverla más inmensa y más clara.
En todas las esquinas hay pianos que la buscan
con una melodía de violetas extrañas.
Tiene la piel hermosa de un valle asesinado
pro trigales y brumas al final de la tarde.
Octubre adolescente le recuerda lo amado.
Cuando joven fue bella como una luz carnosa.
Delicada de líneas, era un mar en verano.
Al borde de sus labios morían mariposas.
Tenía un cuerpo firme como un mármol asido
a un instante de labios saturados de asombro.
Cuando quiso ser frío se convirtió en esposa.
La viudez la hizo breve como una melodía
que de tan exquisita, se acaba de inmediato.
Cuando sueña otros días más grandes y felices
unos labios de hombre le crecen en los labios.
Hoy discute de pollos y rpotesta del viento
y tiene la voz frágil de ceniza empapada.
Siempre, mientras nos grita, la rodean sus muertos
por eso siente un peso de besos en la espalda.
Nosotros la escuchamos con una gracia extrema
como quien oye ocasos y entiende
madrugadas.
(Tomado del poemario La habitación)

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Ilustración de : © 2007 Santiago Paulós - Pintor retratista. Retrato. Artes plasticas. Arte plastica.
jueves, 24 de enero de 2008
El hijo, el hijo, ¿quién se lleva al hijo?

Por Miguel Ángel Sandobal
Argentina
Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección, desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, padre e hijo se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte.Cuando comenzó la guerra, el hijo debió partir al frente. Fue muy valiente y murió en batalla mientras rescataba a otro soldado. El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo.
Un mes más tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos le dijo al padre: "Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. El salvó muchas vidas ese día, y me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. El hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte."El muchacho extendió el paquete: "Yo se que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto."El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo pintado por el joven soldado. El contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se inundaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro." Oh no señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo."El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería.El hombre murió unos meses más tarde y se anunció una subasta para todas las pinturas que poseía. Mucha gente importante y de influencia acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección.Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta. "Empezaremos los remates con este retrato titulado "El Hijo". ¿Quién ofrece por este retrato?" Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó: "¡Queremos ver las pinturas famosas! ¡Olvídese de ésta!" Sin embargo el subastador persistió: ¿Alguien ofrece algo por esta pintura?, ¿$100.00 dólares?, ¿$200.00 dólares?".Otra voz gritó con enojo: "¡No venimos por ésta pintura! Venimos a ver los Van Goghs, los Rembrants. ¡Vamos a las ofertas de verdad!" Pero aun así el subastador continuaba su labor: "¡El Hijo!, ¡El Hijo! ¡¿Quién se lleva "El Hijo"?!Finalmente, una voz se oyó desde muy atrás del cuarto: "¡Yo doy diez dólares por la pintura!" Era el viejo jardinero que por muchos años había servido en la casa con el padre y el hijo. Siendo muy pobre, no podía ofrecer más."¡Tenemos $10 dólares!, ¡¿Quién da $20?!" gritó el subastador."¡Dásela por $10! ¡Muéstranos de una vez las obras maestras!", dijo otro exasperado.""¡$10 dólares es la oferta! ¡¿Dará alguien $20?! ¿Alguien da $20?"La multitud se estaba enojando mucho. Nadie mas quería aquella pintura, "El Hijo". Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones. El subastador golpeó por fin el mazo: "Va una, van dos, ¡VENDIDA por $10 dólares!"Un hombre que estaba sentado en segunda fila gritó feliz: "¡Ahora empecemos con la colección!"El subastador soltó su mazo y dijo: "Lo siento mucho damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final.""Pero, ¿qué de las pinturas?""Lo siento. Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me informó de un secreto estipulado en el testamento del dueño. Yo no tenía permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de "EL HIJO" sería subastada. Aquel que la comprara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. ¡El hombre que compró EL HIJO se queda con todo!
Quien se queda con "El Hijo", se queda con todo...
Un mes más tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos le dijo al padre: "Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. El salvó muchas vidas ese día, y me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. El hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte."El muchacho extendió el paquete: "Yo se que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto."El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo pintado por el joven soldado. El contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se inundaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro." Oh no señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo."El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería.El hombre murió unos meses más tarde y se anunció una subasta para todas las pinturas que poseía. Mucha gente importante y de influencia acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección.Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta. "Empezaremos los remates con este retrato titulado "El Hijo". ¿Quién ofrece por este retrato?" Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó: "¡Queremos ver las pinturas famosas! ¡Olvídese de ésta!" Sin embargo el subastador persistió: ¿Alguien ofrece algo por esta pintura?, ¿$100.00 dólares?, ¿$200.00 dólares?".Otra voz gritó con enojo: "¡No venimos por ésta pintura! Venimos a ver los Van Goghs, los Rembrants. ¡Vamos a las ofertas de verdad!" Pero aun así el subastador continuaba su labor: "¡El Hijo!, ¡El Hijo! ¡¿Quién se lleva "El Hijo"?!Finalmente, una voz se oyó desde muy atrás del cuarto: "¡Yo doy diez dólares por la pintura!" Era el viejo jardinero que por muchos años había servido en la casa con el padre y el hijo. Siendo muy pobre, no podía ofrecer más."¡Tenemos $10 dólares!, ¡¿Quién da $20?!" gritó el subastador."¡Dásela por $10! ¡Muéstranos de una vez las obras maestras!", dijo otro exasperado.""¡$10 dólares es la oferta! ¡¿Dará alguien $20?! ¿Alguien da $20?"La multitud se estaba enojando mucho. Nadie mas quería aquella pintura, "El Hijo". Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones. El subastador golpeó por fin el mazo: "Va una, van dos, ¡VENDIDA por $10 dólares!"Un hombre que estaba sentado en segunda fila gritó feliz: "¡Ahora empecemos con la colección!"El subastador soltó su mazo y dijo: "Lo siento mucho damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final.""Pero, ¿qué de las pinturas?""Lo siento. Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me informó de un secreto estipulado en el testamento del dueño. Yo no tenía permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de "EL HIJO" sería subastada. Aquel que la comprara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. ¡El hombre que compró EL HIJO se queda con todo!
Quien se queda con "El Hijo", se queda con todo...
martes, 22 de enero de 2008
La honda de David

Guatemala
Había una vez un niño llamado David N., cuya puntería y habilidad en el manejo de la resortera despertaba tanta envidia y admiración en sus amigos de la vecindad y de la escuela, que veían en él -y así lo comentaban entre ellos cuando sus padres no podían escucharlos- un nuevo David.
Pasó el tiempo
Cansado del tedioso tiro al blanco que practicaba disparando sus guijarros contra latas vacías o pedazos de botella, David descubrió que era mucho más divertido ejercer contra los pájaros la habilidad con que Dios lo había dotado, de modo que de ahí en adelante la emprendió con todos los que se ponían a su alcance, en especial contra Pardillos, Alondras, Ruiseñores y Jilgueros, cuyos cuerpecitos sangrantes caían suavemente sobre la hierba, con el corazón agitado aún por el susto y la violencia de la pedrada.
David corría jubiloso hacia ellos y los enterraba cristianamente.
Cuando los padres de David se enteraron de esta costumbre de su buen hijo se alarmaron mucho, le dijeron que qué era aquello, y afearon su conducta en términos tan ásperos y convincentes que, con lágrimas en los ojos, él reconoció su culpa, se arrepintió sincero y durante mucho tiempo se aplicó a disparar exclusivamente sobre los otros niños.
Dedicado años después a la milicia, en la Segunda Guerra Mundial David fue ascendido a general y condecorado con las cruces más altas por matar él solo a treinta y seis hombres, y más tarde degradado y fusilado por dejar escapar con vida una Paloma mensajera del enemigo.
FIN
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